La Gran Misión Vivienda Venezuela tiene como reto construir 2.000.000 de viviendas a nivel nacional en siete años, bajo las premisas de mejorar el hábitat de los centros urbanos y asentamientos humanos con inclusión, justicia social, protagonismo popular y calidad de vida; además de disminuir la vulnerabilidad de la población tomando en cuenta las zonas de riesgos.
Para cumplir con la meta se requiere de 34.793 hectáreas en el territorio nacional, de las cuales ya se tienen disponibles 6.377 hectáreas, para la construcción 353.404 viviendas entre 2011 y 2012.

En la actualidad, un equipo multidiciplinario e interistitucional coordinado por la Vicepresidencia de Desarrollo Territorial evalúa una base de terrenos de 720.000 hectáreas para determinar su aptitud para la construcción de viviendas. El análisis preliminar se realiza sobre la base de los siguientes criterios:
- Distancia a centros poblados: se seleccionaron aquellos terrenos que se encuentren dentro o en la zona periurbana (radio de 5Km) de centros poblados distribuidos en los diferentes estados del país.
- Accesibilidad: presencia de vías de comunicación terrestre.
- Pendiente general: a través de la descripción de la topografía general de las unidades del paisaje presentes en esa área de influencia; los terrenos planos a ligeramente ondulados y ondulados se presentan como aptos para la construcción de viviendas.
- Capacidad de uso de la tierra: referida a la capacidad y su vocación. Aquellos con capacidad agrícola son excluidos de la selección.
- Riesgo sísmico: basado en el mapa nacional de riesgos de la Fundación Venezolana de Investigaciones Sismológicas (FUNVISIS).
- Áreas Bajo Régimen de Administración Especial: presencia de áreas con alguna condición de conservación de ecosistemas particulares.
Los terrenos preseleccionados, son posteriormente evaluados en una segunda fase siguiendo la metodología de evaluación de tierras, basada en el análisis de información técnica más detallada y validada con los respectivos levantamientos de campo, para así llegar a superficies más precisas de terrenos aptos para viviendas.
Los criterios de evaluación en esta fase, se basan en aspectos relacionados con la geotecnia, definida como la calidad y profundidad del material y su capacidad de soporte a infraestructura, los riesgos por inundaciones, sísmicos y por procesos gravitacionales como deslizamientos o derrumbes, así como el régimen legal y el uso actual de la tierra, entre otros.




